Estudiantes.1
Anamari me confía que no estudia todo lo que debiera porque está convencida de que el estudio no sierve para nada; cuando se pone a estudiar experimenta molestias y dolor de barriga; cada vez que tiene que enfrentarse con un examen oral o escrito tiene miedo...
Vayamos por partes: Está muy extendida la afirmación de que los estudios no sirven para nada, pero cuando Anamari se manifiesta así, ¿qué pretende decir exactamente? Que saber o no saber es igual para la satisfacción personal, para moverse por el mundo, para solucionar los mil y un problemas personales y profesionales que debemos abordar, que los conocimientos que aparecen en los libros no tienen relación con los problemas reales, que después de seguir un plan de estudios no estamos en mejores condiciones de realizarnos personal y profesionalmente... ¿Qué piensa realmente al respecto? ¿Qué quiere decir?
Está algo equivocada en su percepción al creer que los conocimientos que integran los planes educativos no sirven para afrontar los retos cotidianos. Sirven para el desarrollo personal pero también para afrontar con éxito cualquier dificultad. Lo contrario sólo se puede sostener desde una consideración superficial y raquítica del saber.
Nunca usamos directamente los conceptos y las enseñanzas tal y como aparecen en los libros, ello es evidente entre otras cosas porque los humanos somos únicos e irrepetibles y nuestros problemas teniendo en cuenta su naturaleza y la persona que los debe analizar y resolver con su inteligencia y los medios a su alcance, los transforma en singulares. ¿Cómo puede, por tanto, un manual de estudio o los currículum dar respuesta literal a mi problema? Exactamente a mi problema no, pero a problemas semejantes al mío, a circunstancias homologables y equivalentes, de forma constante.
Tiene algo de razón en que nunca o casi nunca usaremos los conceptos en los mismos términos y circunstancias en que aparecen en los libros; que jamás nos van a preguntar la solución de un problema de ecuaciones en nuestro puesto laboral; que seguramente no nos pedirán nunca una composición sobre la amistad. Pero esto es algo que va implícito en la misma ciencia que es la sistematización de conocimientos y aplicaciones para posibilitar y optimizar los aprendizajes. Ello no quiere decir que no tenga que recurrir a la ley de Ohm, a los procesos que expresan las fórmulas de las reacciones químicas, a tratar conjuntos de variables en cálculos y en investigaciones, a responder cartas, redactar informes o exponer en conferencia los resultados de una investigación o las ventajas de utilizar tal o cual producto.
Lamentablemente, la relación entre los conceptos aprendidos en la escuela y sus aplicaciones en la vida real sólo se perciben cuando hemos asimilado convenientemente los principios científicos y sus aplicaciones, algo que demanda algo más de tiempo y reflexión del que conceden los programas académicos y la dinámica de las clases. Un sistema donde el estudio obligatorio por decreto y las opciones definidas entre las disposiciones legales y la disponibilidad de medios no deja ocasión ni tiempo para que los profesores puedan extenderse en las derivaciones y aplicaciones prácticas de los axiomas y teorías científicas. Los intereses de la adolescencia, hábitos y capacidad de abstracción no son los más apropiados para comprender en profundidad el significado del saber y la relaicón entre los elementos del currículum y las demandas culturales, sociales y profesionales. Por ello sería positivo adoptar una disposición a aceptar la capacidad y la autoridad de los técnicos que han definido y establecido los ejes del sistema y los bloques de contenidos que constituyen el currículum de cada etapa educativa.
