SummerHill
-Abuelo, pregunté ¿qué me puedes decir de SummerHill?
(El abuelo me miró con ojos escrutadores, quizá sorprendido de mi pregunta y sin percatarse de que ésta había excitado mi curiosidad al escuchar como unos estudiantes discutían acaloradamente sobre la misteriosa palabra)
-Verás, SummerHill es una escuela muy nombrada, creada y dirigida por A.S.Neill allá por 1920. Se hizo muy famosa, no precisamente por sus éxitos académicos, que es en lo que debe asentar su mérito una escuala, mas por su sistema educativo y por ser Neill un miembro activo del movimiento anarquista.
Seguro que te agradará saber que en SummerHill no existe obligación de asistir a clase, o por lo menos no castigan por n0 ir a clases, aunque en la idea de su fundador estaba previsto que los alumnos asumieran la responsabilidad de cumplir un programa a lo largo del curso, pero llevado de forma flexible, adaptando los aprendizajes a los intereses y a las ganas del alumno. Tampoco existen normas emanadas de la dirección del colegio o dictadas por los profesores. Estos permanecen la mayor parte del tiempo en sus clases y laboratorios, atendiendo a los alumnos que quieren ir allí para realizar las actividades y aprendizajes que deseen.
Los alumnos están en régimen de internado y conviven con los profesores en el centro educativo. Como no se ha encontrado la forma de que una comunidad pueda funcionar y sus miembros convivir armoniosamente sin la existencia de unas reglas, cada viernes Hay una asamblea en la que participan todos los miembros de la comunidad. En ella se elaboran las reglas de convivencia,se resuelven los conflictos, se sancionan las conductas inapropiadas y se toman los acuerdos pertinentes para organizar la vida de la comunidad.
Neill tenía mucho interés en que su experiencia resultase positiva y, en aquellos años el ambiente histórico era propicio al debate de ideas y al ensayo de nuevas experiencias. Su ilusión y su energía consiguió poner en marcha la institución y el clima propicio hizo que numerosos alumnos, de la más diversa procedencia, se incorporasen a este centro educativo.
Se puso de manifiesto que tras un período de funcionamiento vacilante y algo caótico, la actividad académica comenzó a desenvolverse de forma satisfactoria. Lo sorprendente es que haciendo un análisis de la vida en Summerhill se vio que las normas que sus miembros se habían autoimpuesto eran más numerosas que las que regían en otros centros educativos. Al parecer la dinámica del grupo escolar, que tomara como principio la abolición de la normativa, había generado un conjunto de normas (nacidas de la necesidad de facilitar la convivencia) aproximadamente equivalente a las que se daban en cualquier otro grupo humano tradicional. O sea que para ese largo viaje no hacían falta tantas alforjas. Pero no es aceptable que los teóricos de las revoluciones acepten las consecuencias de sus experimentos cuando estos contradicen sus propósitos, y se obvió esta conclusión adversa a sus intereses, resaltando otras hipotéticas ventajas tendentes a confirmar la inutilidad de toda reglamentación ya que la propia sociedad generaba sus leyes, normas y reglamentos.
En cuanto a los resultados académicos, hubo alumnos brillantes salidos de esta intitución y otros que pudieran considerarse totalmente fracasados. De cualquier modo, la procedencia de los escolares de SummerHill es lo suficientemente atípica para que puedan extraerse conclusiones irrebatibles o aventurar cuál sería la consecuencia de que este tipo de institución se generalizase y atendiese a toda una región o a un país.
Inglaterra es una nación singular y SummerHill sigue bierto, dirigido por una hija del fundador. El número de alumnos que viven y frecuentan en sus aulas ha ido disminuyendo poco a poco y ha habido intentos, por parte de las autoridades educativas, de cerrar la institución como consecuencia de los precarios rendimientos académicos de sus alumnos.
En mi opinión SummerHill es una buena muestra de que cuando se tiene ilusión, tenacidad y fe en las propias ideas, todas las empresas en las que uno se implica pueden tener éxito; que a menudo la realidad nos demuestra que la tradición condensa el resultado de muchos años de experiencia y suele señalar los mejores caminos para afrontar los problemas; que lo que para unos alumnos resulta positivo, para otros no lo es tanto, que hay tantas soluciones como problemas y tantos estilos de aprendizaje como alumnos. La experiencia de A. S. Neill es un precioso libro que nos puede evitar pasos equivocados, si sabemos leer entre sus líneas.
Creo que el abuelo experimentó la sensación de haberse alejado involuntariamente en sus explicaciones, porque me preguntó:
- Ya sabes algo de SummerHill?
- Si, que es una escuela donde no hay obligación de ir a clase; claro que si no hay obligación de ir a clase... no sé qué sentido tiene ir a una escuela.
- Eso mismo empiezo a pensar yo.

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