Opiniones
Sólo Alá, principio de la cifra, detenta la Verdad; los conocimientos de los hombres son parciales y sujetos a mudanza, valoración y error. En consecuencia no hemos de dar a las opiniones de los mortales más valor que la interpretación de una vivencia, perspectiva o interpretación de lo que oye ve o conoce.
Principios.- El hombre cuando vive sólo es dueño de su realidad: su interacción con lo que le rodea es directa y puede desenvolverse libremente sin otro cuidado que él de las leyes la naturaleza, físicas y emocionales: hace algo y sufre las consecuencias positivas o negativas; aborda cualquier proyecto y obtiene la satisfacción del éxito o del fracaso. Mas no tiene que someterse a principios o normas sociales porque sus intervenciones —en una primera consideración—, sólo le incumben a él.
Contrariamente cuando el hombre vive en sociedad, sea esta una sociedad nuclear (familia) sociedad mercantil, comunidad local o comunidad nacional, es preceptivo aceptar una serie de principios o normas básicas de convivencia que permitan la coexistencia pacífica y armónica.
El número de normas o principios puede ser variable y contrariamente a lo que pudiera suponerse no asegura una mejor convivencia un mayor número de disposiciones, mas un pequeño conjunto de ellas que sirvan de entramado para que las personas puedan sobre esa cuadrícula planificar su existencia. A mayor número de normas, menos capacidad de iniciativa personal y más restricciones al desarrollo, inventiva y a las soluciones personales para los problemas cotidianos. No parece necesario enumerar las disposiciones mínimas pues es preferible que cada uno haga la consideración de aquellos elementos básicos que nos proporcionen seguridad y confianza.
El derecho a la vida, a la integridad física, al desplazamiento, al trabajo, a la propiedad privada, a recurrir a una tercera instancia independiente en caso de desacuerdo, pueden ser suficientes; derecho a libertad de pensamiento y de conciencia, acceso a la educación y estabilidad legislativa que posibilite prever las reglas de juego a medio plazo... mejoran las posibilidades de vivir y desarrollarse. Menos de lo indispensable crea inseguridad, dependencia y puede llevarlos a la esclavitud; demasiadas normas ocasionan intervencionismo, limitan la creatividad personal e impiden el desarrollo social. Ni ausencia de normas donde se imponga la ley de la selva y triunfe sólo el más fuerte, ni una reglamentación tan estricta que nos mantenga siempre en la infancia sin posibilidad de decisión y sin que podamos desenvolver nuestras capacidades.
Normalmente la vida nos coloca en un contexto preciso donde nuestras posibilidades de elección están limitadas y el marco en el que nos desenvolvemos está ya predefinido. Nuestras opciones de modificación del marco son limitadas y no hemos de hacer un problema vital de su alteración, pero debemos tener un criterio claro para saber a dónde queremos dirigirnos. En tanto, nuestra inteligencia interactuando con las circunstancias nos ayudará a encontrar las soluciones parciales que posibiliten nuestra realización.
