La difícil tarea de aprender a pensar
1.- Si levantamos al cielo nuestros ojos en cualquier noche estrellada de enero, si posamos nuestra mirada sobre los campos en primavera, si analizamos lo que ocurre a nuestro alrededor, o estamos totalmente faltos de curiosidad, o nos preguntaremos sobre lo que nos rodea. ¿Estuvieron siempre las estrellas sobre nuestras cabezas? ¿Las flores mas delicadas y diversas han estado siempre en nuestros campos? ¿Qué necesidad hay de tanta variedad de formas y colores para atraer a los insectos y así contribuir a la polinización cruzada? Y cuanto más observamos más maravillas descubrimos. ¿Estuvieron siempre ahí desde el principio de los tiempos y así seguirán por siempre?
Parece que la respuesta no puede ser positiva porque un poco de atención nos lleva a descubrir la mudanza de especies, la desaparición paulatina de algunas y deberíamos constatar también la llegada de nuevos géneros zoológicos y botánicos.
Se dice que todo lo que desaparece ha nacido en algún momento y bien pudiera ser así. De cualquier forma resulta complicado sostener que no cambia lo que vemos cambiar. La forma en que cambia es lo que deberíamos esforzarnos en analizar, comprender y explicar.
Contrariamente al sentir general, la ciencia no crea nada; busca explicar racionalmente los hechos que nos rodean y que caen dentro de su campo de acción. La ciencia analiza los hechos, trata de explicarlos en términos de relaciones de causa-efecto o de acción-consecuencia empleando unos métodos contrastados que buscan evitar explicaciones incoherentes o que no se puedan verificar a través de experimentos. La aplicación de tales conocimientos sirve, a veces, para establecer procedimientos susceptibles de producir determinados efectos deseados.
Pongamos un ejemplo para entendernos: la ciencia ha descubierto que la relación velocidad y espacio recorrido en la unidad de tiempo es una razón directa o proporcional: a doble velocidad, el espacio recorrido es el doble; a triple velocidad el espacio recorrido es el triple en la unidad de tiempo. ¿Ha inventado la física la relación: velocidad, tiempo, espacio? No; la relación espacio-tiempo-velocidad ha existido desde siempre en el marco de experimentación de la Tierra, lo que han hecho los científicos es encontrar esa relación y emplearla para predecir una de estas variables conociendo las otras dos.
Pues bien, este principio de la física Newtoniana, que se ha tenido durante muchísimos años por verdad absoluta ha tenido que ser reformulada a raíz de los descubrimientos de Einstein centrados en la teoría de la relatividad. Resulta que el tiempo que estaba considerado como una magnitud invariable, se alarga o se acorta en función de la velocidad del sistema, en magnitudes próximas a la velocidad de la luz; esto ha hecho aceptar que los principios de la física de Newton no eran correctos, pero seguimos estudiándolos y aplicándolos porque sobre la superficie del planeta Tierra, la variabilidad de las velocidades queda muy lejos de la velocidad de la luz, y en consecuencia podemos despreciar las inexactitudes de la fórmula.
Resumiendo: todo lo que nos rodea tiene entidad suficiente para suscitar nuestras preguntas y llevarnos a tratar de encontrar explicaciones convincentes para nuestros interrogantes. La respuesta a los interrogantes que nos asaltan pueden elaborarse a partir de supuestos teóricos, por medio de la experimentación de la ciencia positiva, acudiendo a la revelación y hubo épocas en las que explicación se construyó con mitos.
Tratar de establecer una categorización de las formas de buscar respuestas es una forma de renunciar a aspectos que pueden satisfacer nuestras ansias de conocer y completar nuestra visión de la realidad. . Los constructos teóricos, las explicaciones experimentales ya revelación o los mitos ofrecen una caleidoscópica visión de la realidad inabarcable a nuestas capacidades, que nos permiten comprender mejor las cosas.

0 Comments:
Publicar un comentario en la entrada
Links to this post:
Crear un enlace
<< Home