Preguntas que es pecado
Preguntas que es pecado y añades que has oído decir que los pecados los han inventado los curas.
Intentaré contestar a tus dudas del modo más simple. La palabra pecado viene del latín peccātum), y tiene varias acepciones. La primera que recoge el diccionario de la Real Academia Española y que es la acepción más común es la de “ Transgresión voluntaria de preceptos religiosos.” Siendo esta la acepción más común no sorprende que hayas oído decir que los pecados los mencionan los curas, los señalan y, para quien no esté muy versado en cuestiones religiosas, puede resultar convincente la atribución a los curas de la noción de pecado. Sin embargo, admitir esto es igual que las normas del Código de Circulación las han inventado los guardias de tráfico o que los delitos son una creación de la policía judicial o de los jueces. Tú discernimiento te permite comprender inmediatamente que esta afirmación no tiene base ni fundamento y sólo deja entrever la simplicidad de quien la manifiesta.
Hay una relación entre el término pecado y los preceptos religiosos consistente en que la falta a dichos preceptos se suele denominar pecado; por el contrario las faltas al código penal se denominan generalmente delitos; las referidas al código civil se conocen como faltas y las transgresiones del código de circulación se nombran infracciones.
La segunda acepción de nuestro inventario lexicográfico es: “Cosa que se aparta de lo recto y justo, o que falta a lo que es debido”. Esta definición, más general, tiene mayor interés porque recoge de forma precisa la idea de pecado: transgresión de lo que es recto, justo y debido.
¿Que de dónde salen las normas? Hay muchos tipos de normas: las que son consustanciales con la naturaleza misma de los entes; las que se dictan para regular la vida en común, las relaciones sociales, la cooperación al bien común o intereses generales, etc. Algunas han sido elaboradas por legisladores, otras recogen la experiencia y el peso de las tradiciones, pero las hay que están implícitas y son anteriores a toda legislación formal: las normas que permiten distinguir el bien del mal, o sea, las que son consustanciales con la naturaleza de los seres y que constituyen la esencia del Derecho Natural, esas las llevamos todos impresas en nuestra conciencia, nos obligan a todos; y transgredirlas, es ir contra nuestra naturaleza.
Cuando vamos contra el Derecho Natural, estamos poniendo en grave peligro nuestra existencia como género humano, y pecamos. Soslayemos el origen trascendente de las normas, despreciemos los principios religiosos y llamémosle de otro modo al pecado: iremos autodestruyéndonos hasta perecer. Porque cuando no respetamos a nuestros progenitores o a nuestra descendencia atentamos contra la continuidad de las generaciones; cuando vamos contra la salud o la vida nos espera la muerte; si privamos de los medios de subsistencia condenamos a la muerte; si pervertimos los mecanismos de perpetuación de la especie condicionamos la salud y la vida.
Los preceptos religiosos, en general, recogen y funden las normas imprescindibles para defender la dignidad, la vida y la salud física y personal del hombre, y cumplirlos no es someterse a ninguna arbitrariedad sino a las normas imprescindibles para proteger nuestra salud, nuestra vida, nuestra esencia.

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