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Ovellocorvo

lunes, abril 28, 2008

Profesores de Filosofía en guerra

Los profesores de Filosofía están en pie de guerra. Dicen que están alarmados por la supresión de la materia en el currículo escolar mas lo único que les preocupa es que la remodelación de los programas les deje sin trabajo.
Si la Filosofía busca formar al alumno para comprender racionalmente el universo, hacerle pensar y desarrollar en él un espíritu crítico ante los descubrimientos y la información recibida,, no debería resultar extraño a los seguidores de esta ciencia; el debate y la reflexión sobre los fines de la educación, qué hombre se quiere educar, la eficacia del sistema educativo, la libertad de pensamiento credo y opinión, la verdad en ciencia, en historia, en normativa y en conformación de la sociedad. ¿No ha llegado a vuestros oídos el fragor de sus debates y propuestas ante las sucesivas reformas educativas? ¿No escuchasteis sus gritos a favor de la libertad de conciencia, credo, opinión, del individuo en cuanto ciudadano y del niño en cuanto educando? ¿No os hizo reflexionar su osada propuesta en defensa del derecho de los padres a elegir centro y orientación educativa? ¿Acaso silenciaron sus protestas al respaldar las voces discrepantes de investigadores que proclamaron los resultados de sus estudios aún cuando chocaban con intereses políticos y estado de opinión? ¿Quién no recuerda sus artículos rechazando la fragmentación del sistema educativo? ¿Cómo olvidar su denuncia ante los sesgos que se querían imprimir a programas educativos en zonas del territorio español?
Los filósofos, amantes de la verdad, profesionales de la búsqueda sistemática de las razones de las cosas y pensadores de ejercicio, han estado siempre en primera línea en foros, publicaciones, en la calle y aunque el eslogan de su protesta no se ajuste a los verdaderos motivos de la queja, merecen nuestro apoyo. Puede que su Filosofía no sea tan imprescindible para crear al ciudadano del futuro como la Formación del Espíritu Patriótico del Progreso –se puede obtener el título aunque no se tenga idea de la primera pero no así de la segunda- ellos la precisan para seguir pagando el IRPF, alimentar a sus familias y respaldar la importancia de estar de acuerdo con el depositario del poder del pueblo. Sra. Ministra, si entre sus competencias no está la de estirar el horario lectivo para atender sus reivindicaciones, concédales en exclusiva la encomienda de impartir la nueva materia que se incorporará recién al currículo educativo.

domingo, abril 20, 2008

El pecado de Adán y Eva

miércoles, abril 16, 2008

Preguntas que es pecado

Preguntas que es pecado y añades que has oído decir que los pecados los han inventado los curas.
Intentaré contestar a tus dudas del modo más simple. La palabra pecado viene del latín peccātum), y tiene varias acepciones. La primera que recoge el diccionario de la Real Academia Española y que es la acepción más común es la de “ Transgresión voluntaria de preceptos religiosos.” Siendo esta la acepción más común no sorprende que hayas oído decir que los pecados los mencionan los curas, los señalan y, para quien no esté muy versado en cuestiones religiosas, puede resultar convincente la atribución a los curas de la noción de pecado. Sin embargo, admitir esto es igual que las normas del Código de Circulación las han inventado los guardias de tráfico o que los delitos son una creación de la policía judicial o de los jueces. Tú discernimiento te permite comprender inmediatamente que esta afirmación no tiene base ni fundamento y sólo deja entrever la simplicidad de quien la manifiesta.
Hay una relación entre el término pecado y los preceptos religiosos consistente en que la falta a dichos preceptos se suele denominar pecado; por el contrario las faltas al código penal se denominan generalmente delitos; las referidas al código civil se conocen como faltas y las transgresiones del código de circulación se nombran infracciones.
La segunda acepción de nuestro inventario lexicográfico es: “Cosa que se aparta de lo recto y justo, o que falta a lo que es debido”. Esta definición, más general, tiene mayor interés porque recoge de forma precisa la idea de pecado: transgresión de lo que es recto, justo y debido.
¿Que de dónde salen las normas? Hay muchos tipos de normas: las que son consustanciales con la naturaleza misma de los entes; las que se dictan para regular la vida en común, las relaciones sociales, la cooperación al bien común o intereses generales, etc. Algunas han sido elaboradas por legisladores, otras recogen la experiencia y el peso de las tradiciones, pero las hay que están implícitas y son anteriores a toda legislación formal: las normas que permiten distinguir el bien del mal, o sea, las que son consustanciales con la naturaleza de los seres y que constituyen la esencia del Derecho Natural, esas las llevamos todos impresas en nuestra conciencia, nos obligan a todos; y transgredirlas, es ir contra nuestra naturaleza.
Cuando vamos contra el Derecho Natural, estamos poniendo en grave peligro nuestra existencia como género humano, y pecamos. Soslayemos el origen trascendente de las normas, despreciemos los principios religiosos y llamémosle de otro modo al pecado: iremos autodestruyéndonos hasta perecer. Porque cuando no respetamos a nuestros progenitores o a nuestra descendencia atentamos contra la continuidad de las generaciones; cuando vamos contra la salud o la vida nos espera la muerte; si privamos de los medios de subsistencia condenamos a la muerte; si pervertimos los mecanismos de perpetuación de la especie condicionamos la salud y la vida.
Los preceptos religiosos, en general, recogen y funden las normas imprescindibles para defender la dignidad, la vida y la salud física y personal del hombre, y cumplirlos no es someterse a ninguna arbitrariedad sino a las normas imprescindibles para proteger nuestra salud, nuestra vida, nuestra esencia.